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Cuál es el perfil profesional que las empresas buscan en la era de los agentes de IA según Red Hat

En un contexto marcado por la inteligencia artificial y los proyectos multidisciplinarios, el perfil “T-shaped” emerge como el más valorado por las organizaciones. Qué nos explica Red Hat sobre el tema.

Imaginemos a un médico que ha decidido especializarse profundamente en una rama compleja, como la cardiología. Cuando un paciente lo visita, este profesional no se limita a mirar los estudios del corazón de forma aislada. Gracias a su formación de base, analiza el estilo de vida de la persona, sus niveles de estrés, sus hábitos y su entorno familiar. Sabe que para tratar patologías, debe entender al paciente en su totalidad. En el ecosistema corporativo y tecnológico actual, este enfoque integral tiene un nombre: profesional T-shaped.

Según expertos de Red Hat, hoy el mercado demanda profesionales que combinen una especialización profunda en un área específica con competencias más generales. Conocido como perfil T-shaped, este modelo se ha vuelto esencial para navegar la creciente complejidad de los entornos de TI y para conectar las decisiones tecnológicas con los objetivos estratégicos de las organizaciones

Popularizado en la década de 1990 por Tim Brown, ex CEO de IDEO, empresa de referencia mundial en diseño e innovación, el concepto describe a profesionales que combinan profundidad en un área específica con la capacidad de trabajar de manera multidisciplinaria, con flexibilidad y versatilidad.

Las características del profesional T-shaped

Este profesional combina múltiples dimensiones que lo distinguen:

  • Expertise técnico con visión de negocio: integra conocimientos de finanzas y eficiencia operativa, siendo capaz de dialogar con los C-Levels desde una perspectiva integral.
  • Dominio de proyectos transformacionales: lidera iniciativas complejas de nube híbrida, inteligencia artificial y migración de aplicaciones articulando los tres pilares fundamentales: personas, procesos y tecnología.
  • Comprensión sistémica del cambio: entiende que reemplazar tecnología sin ajustar procesos ni capacitar personas resulta en flujos de trabajo obsoletos, impidiendo la evolución organizacional.
  • Orientación a resultados: garantiza que la nueva tecnología implementada genere el impacto esperado, evitando que los proyectos a gran escala fracasen por una transformación incompleta.

De la nube a la IA: la evolución del perfil T-shaped

Uno de los primeros roles en los que el perfil T-shaped ganó relevancia surgió con la creciente adopción de la computación en la nube. Cuando la migración comenzó a escalar, los profesionales dejaron de lidiar con la famosa “pantalla negra”, para convivir con otras variables, como los costos operativos. La inteligencia artificial llevó este desafío a un nuevo nivel: según una investigación de McKinsey, el 78% de las organizaciones ya utiliza IA en al menos una función de negocio. A medida que influye en decisiones más críticas, crece la necesidad de profesionales capaces de conectar lo técnico con los objetivos empresariales.

En este línea, un paper reciente de McKinsey señala que, en la era agéntica, los profesionales T-shaped son fundamentales para reinventar flujos de trabajo y garantizar la calidad de las entregas ya que combinan conocimientos especializados con la capacidad de mejorar sistemas, además de abordar procesos de aprendizaje de los agentes. Esto mitiga la tendencia a adoptar agentes de IA para todo, sin un análisis cuidadoso que permita evaluar su verdadera necesidad y eficiencia.

“Es precisamente en la intersección entre lo técnico y lo estratégico donde los profesionales T-shaped generan valor, ayudando a las empresas a transformar la innovación en resultados concretos,” explicó Andrea Cavallari, Field CTO para Latinoamérica en Red Hat.

En la TI del futuro, las organizaciones que deseen seguir innovando y crecer de manera sostenible necesitarán cada vez más profesionales capaces de conectar personas, procesos y tecnologías, moviéndose entre lo técnico y lo estratégico.

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