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Del Vaticano a Asís: El prodigio argentino que fusiona la música sinfónica con la espiritualidad global

Hay trayectorias que parecen trazadas con una precisión milimétrica, y luego está la de Nazareno Andorno. Compositor, pianista, arreglador y director de orquesta, este músico argentino no encaja en las etiquetas tradicionales de la industria. Su talento no conoce de compartimentos estancos: lo mismo cruza las coordenadas de la música clásica y el jazz que se sumerge de lleno en el pop, el R&B y las texturas sinfónicas o sacras. Pero si algo define su presente, es esa capacidad infrecuente de poner su virtuosismo al servicio de proyectos de alto voltaje cultural y espiritual que cruzan el Atlántico y resuenan en los escenarios más exigentes de Europa.

Su reciente andamiaje artístico lo encuentra protagonizando hitos mayores de la mano del reconocido poeta y filántropo Alejandro G. Roemmers. De esa sinergia creativa nació nada menos que la Orquesta El Abbraccio, un ensamblaje de élite integrado por figuras de la Academia Nacional de Santa Cecilia y de la Orquesta Sinfónica de Roma, concebido como el brazo musical de la iniciativa global de fraternidad impulsada por Roemmers e inspirada en el legado de San Francisco de Asís.

El bautismo de fuego de esa formación tuvo lugar en abril de 2023 en un enclave sagrado: la histórica Porciúncula de la Basílica de Santa María de los Ángeles, en Asís. Allí, ante un público conmovido, la orquesta estrenó la Suite Francisco, una pieza integral concebida, orquestada y dirigida en su totalidad por el propio Andorno, quien además se lució en el piano.

Despedir a Francisco a través de la música en Roma fue un acto de profunda gratitud; su legado de fraternidad nos dejó una partitura imborrable que debíamos honrar desde el arte — expresa el maestro, sintetizando el espíritu de su obra.

Ese cruce entre la alta escuela compositiva y el misticismo continuó expandiéndose en el Auditorio Antonianum de Roma, donde se presentó “Los Cánticos de las Criaturas”, una monumental puesta musical ideada junto a Roemmers que tradujo al pentagrama los textos atribuidos al santo de Asís. En esa misma línea de profunda resonancia internacional, su pluma también dio vida a Adiós Francisco, una obra concebida, orquestada y conducida por el maestro argentino en la capital italiana como un tributo de despedida y reconocimiento al Papa Francisco.

Lejos del molde del músico encerrado en su estudio, Andorno demuestra que el verdadero talento contemporáneo es aquel capaz de dialogar con la historia, trascender fronteras y convertir la dirección orquestal y la composición en una experiencia universal.

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