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DEJAME ENTRETENERTE: RESEÑA DE BETTER MAN

La película musical sobre Robbie Williams dirigida por Michael Gracey (El gran Showman) estrena el 27/2 en cines argentinos.

En los últimos tiempos, han proliferado desde las entrañas de la industria hollywoodense numerosas películas biográficas musicales sobre reconocidos artistas a nivel mundial. Como quien encuentra oro, la aparición y posterior éxito de Rapsodia Bohemia: Una historia de Freddie Mercury (Bohemian Rhapsody, 2018) dio luz verde a proyectos como Rocketman (2019), basada en la vida de Elton John; Back to Black (2024), sobre Amy Winehouse; Elvis (2022) y hasta Bob Marley: La leyenda (Bob Marley: One Love, 2024), entre muchas otras, todas con distintos niveles de aceptación tanto en la crítica como en el público. El constante despacho de historias basadas en la vida y obra de cantantes y bandas hizo que el género se desgastara y se acercara al borde de quedar obsoleto, repitiendo una y otra vez los mismos lugares comunes que la película sobre el cantante de Queen popularizó.

Better Man (2024) es la nueva locura musical de Michael Gracey, responsable de El gran Showman (The Greatest Showman, 2017), quien esta vez se encarga de llevar al cine la vida y obra de la estrella del pop británico Robbie Williams.

Desde un punto de vista estructural, la película sigue la lista de clichés que llevaron a la debacle del género, pero los utiliza a su favor para construir algo innovador, algo que le da frescura a los musicales de los últimos tiempos, junto a una buena dosis de irreverencia digna del protagonista. Hay que dejar de lado el hecho de que Williams es representado como un mono hecho con CGI, pero no es este el único motivo por el cual Better Man se puede considerar un film innovador.

El director Michael Gracey le da sentido a la decisión de tener a un mono digital como protagonista para poder dar rienda suelta a su imaginería y diseñar una puesta en escena tan compleja como inolvidable, repleta de ideas que ejecuta exitosamente. Otra bocanada de aire fresco es el hecho de que la película no edulcora los momentos duros de la vida del protagonista. Es en este punto donde se nota el desparpajo y el coraje de Robbie Williams al contar su historia sin reparos.

El protagonista de esta historia no deja de ser alguien detestable y narcisista, pero que se permite halagarse, reírse de sí mismo e incluso castigarse cuando lo cree necesario (la voz en off que conduce el relato es del mismísimo cantante). Esa honestidad se agradece enormemente y no podría encajar mejor con la irreverencia del cantante, aportando una energía arrolladora a la película que hace funcionar, con creces, los altos grados de emotividad que surgen entre toda la parafernalia de la fama de un rockstar.

Better Man es la prueba de que, a pesar de contar con todos los clichés del género, la osadía creativa de un director como Michael Gracey y la implicancia en el proyecto del propio artista retratado, quien acepta reírse de sí mismo y mostrar sus miserias sin filtro, logran un producto que da una bocanada de aire fresco dentro de tanta monotonía.

Dentro del primer disco solista de Robbie Williams, aparece «Déjame entretenerte» (Let Me Entertain You) con una impronta rockera arrasadora. El título de la canción puede definir la intención primaria de Better Man y, a su vez, contar la historia de un entretenedor único en el mundo. Robbie quiere entretenernos, se disfruta y se agradece.

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