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Solomun en Mandarine Park: de nuevo, de nuevo y de nuevo

El DJ bosnio-alemán volvió para afianzar su relación con nosotros. Así se vivió la fecha a las orillas del Río de la Plata.

*DISCLAIMER: ESTA CRÓNICA ES PARA NADA SUBJETIVA*

Mandarine Park es un mar de gente, de ese fulero y violento, como cuando está por llover que claramente no invita a meterse. Es más, mejor quedarse lejos, por las dudas. En el predio hay filas eternas, empujones, gatas amotinadas, gritos, mesas colmadas y nada del clásico “permiso, perdón y gracias”.

Resulta que “el gordo”, mejor conocido como Solomun, viene de tocar 6 horas en La Estación XL -un formato más largo- del establecimiento cordobés. Una fecha que duró hasta las 9 am, predominó el barro, los fuegos artificiales y además compartió con NYVO y Martin Huergo.

Para este presente, DJ bosnio-alemán, cuenta con un único telonero: Manu Desrets. Recordado porque tocaron juntos en MUTE el año pasado, su set fue prolijisimo. A diferencia del evento cordobés que tenían una duración de tres horas cada artista, el “warm-up-” del argentino contó con dos horas y los últimos 10 minutos tranquilos para el traspaso con el principal de la fecha.

Cabe recordar que no por nada es Huésped de Honor de la Ciudad -de Buenos Aires- y por más que exista una reglamentación donde especifica que todos los eventos duran hasta las 7 de la mañana, Solomun explotó cada minuto.

Es profundo, groovero, hipnótico y en esta ocasión oscuro -dónde a diferencia del día anterior fue más “fiestero”-. Sin embargo, por más de que toque sus clásicos y sea bastante bombeador -como con el remix de “Danger Danger”, “Rumpta” con Skrillex, “Dance To The Rythm” con Max Styler o “Everyday My Mind”-, Solomun sabe que SU GENTE -léase con énfasis- nunca lo va a dejar tirado.

Porque claro, aunque cambie su “venue” -originalmente esta fecha estaba pensada para el Parque Sarmiento como el año pasado-, su última tanda de entradas no bajaba de los $150 mil pesos argentinos, su reventa era el doble y con el fenómeno del niño amagando a aparecer; Solomun creó un nuevo capítulo en su relación con este público -y con esta simple periodista-. 

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