Las Cosas Invisibles presenta su nuevo single
Hay decisiones que, además de marcar un antes y después en la vida de las personas, se materializan en canciones. “Prometían La Libertad” es de una ellas, y llega a través de Las Cosas Invisibles.
“La escribí durante el último tiempo que viví en Buenos Aires, volcando toda la frustración y el enojo de haber sido echado de mi propia ciudad”, expresa el vocalista y compositor.
La mirada dolida del autor respecto a que todo ha mutado en pos de un sistema de control, de manera inconsulta y en beneficio de un grupo social concreto, se manifiesta sobre la lírica del tema como una atmósfera agotadora y tóxica que afecta al entorno.
“La canchita donde hice mis primeros goles se convirtió en un shopping. En aquella esquina del beso inolvidable ahora hay un botón antipánico. Al viejo árbol que trepé en tardes infinitas de verano lo cambiaron por un cartel publicitario, y el portero que me saludaba cada mañana al ir a la escuela, fue reemplazado por una máquina”
“La cultura del consumismo extremo, los niveles inauditos de control social, la digitalización del dinero y nuestra intimidad, los algoritmos definiendo cada detalle, la homogeneización de las voluntades a través de la publicidad, el scroll y la educación normalizante. Hablo de todo eso, desde mi punto de vista, llevado adelante por el Estado y el Mercado en nombre de una democracia y libertad que en términos reales no existe”.
Este single es la primera entrega de su futuro álbum, en el que el autor de Las Cosas Invisibles poéticamente intenta denunciar lo que cree que está sucediendo en el planeta, y puntualmente en su país. Al mismo tiempo, desea plasmar el movimiento emocional que implica una migración y empezar de nuevo.
“Hoy no veo otra opción que aceptar y buscar soluciones que beneficien al todo. Por eso me parece tan importante el uso de la imaginación y el abrazo colectivo que el arte nos ofrece para, desde allí, explorar nuevos escenarios posibles”, agrega ECHAVE.
Fundamentalista de los Ramones y Justin Bieber. El mismísimo rey de Gondor sabe mí nombre. Odio el chocolate.
