De herramienta a “compañero de trabajo”: la nueva revolución de la IA llega a las empresas
La adopción ya ocurrió. Ahora empieza algo mucho más revolucionario: agentes que se incorporan a los equipos, puestos que cambian y compañías obligadas a repensarse desde adentro. Una experta de Microsoft anticipa el próximo salto de la IA en un nuevo episodio de Agentes de Transformación, el podcast de la Escuela de Negocios de UdeSA.
¿Qué pasa cuando la IA deja de ser una herramienta y se convierte en un actor más dentro de una empresa?
Para Marina Bericua, directora de Asuntos Públicos, Corporativos y Legales de Microsoft, esa es la gran transformación que empieza a tomar forma. Abogada especialista en regulación tecnológica, inteligencia artificial y políticas públicas, observa de cerca cómo la Inteligencia Artificial (IA) está moviendo las piezas no solo de la industria tecnológica, sino también de los negocios y el trabajo. Y plantea un cambio de foco: la discusión sobre si las empresas van a adoptar IA ya quedó atrás. Lo que viene es mucho más grande.
Según el Work Trend Index 2026 de Microsoft, después de todo, el 78% de los trabajadores ya utiliza IA. El próximo paso es repensar procesos de negocio completos alrededor de la inteligencia artificial para ganar productividad, mejorar márgenes y encontrar nuevas formas de generar valor. Ya no se trata de adaptar la IA a los procesos existentes, sino repensar los procesos de negocio end-to-end a partir de la IA, y esto transforma radicalmente la estructura interna, las habilidades y el rol de las personas en las compañías.
Bericua desarrolla estas y otras ideas en un nuevo episodio de “Agentes de transformación”, el podcast de la Iniciativa IA & Negocios de UdeSA, en diálogo con Juan Manuel Álvarez, director ejecutivo de la Escuela de Negocios de UdeSA, y Pablo Sciolla, profesor y Chief Data & AI Officer de la Universidad, co-conductores. Qué pasará con los puestos de trabajo y qué habilidades serán fundamentales, otros temas candentes sobre los que conversan.
Los nuevos “compañeros” de trabajo
El salto que plantea la profesional se entiende mejor al mirar a los agentes de IA: ya no se parecen tanto a una herramienta como a un nuevo compañero de trabajo. En el podcast, la ejecutiva de Microsoft habla de “empleados y empleadas adicionales”: agentes capaces de asumir tareas e interactuar entre ellos. “No es solo rapidez”, advierte. Si hasta ahora la IA permitía hacer más rápido un trabajo, los agentes empiezan a cambiar la manera misma en que ese trabajo se organiza.
En cuanto a las personas, los perfiles tecnológicos necesitarán sumar capacidades humanísticas y viceversa, según la experta; una especialmente importante: “aprender a aprender”, en un escenario en el que el conocimiento y las herramientas cambian constantemente.
De los negocios a las nuevas reglas de juego
En “Agentes de transformación“, Bericua aborda una pregunta central para las compañías: cómo convertir la adopción de IA en productividad, mejores márgenes y nuevos modelos de negocio. Los líderes, sostiene, ya perciben que la oportunidad va más allá de automatizar tareas y obliga a revisar procesos mucho más profundamente.
También entra en un terreno que conoce de primera mano: cómo regular una tecnología que cambia más rápido que las leyes. La ejecutiva de Microsoft analiza las dificultades del AI Act europeo, señala a Japón como un modelo interesante por su combinación de regulación “soft” y “hard” y pone sobre la mesa otro factor decisivo: la confianza. Sin estándares y una adopción responsable, advierte, tampoco habrá un negocio sostenible en el tiempo.
¿Y qué tan lejos está el próximo salto? No demasiado. Bericua anticipa que en los próximos 18 meses podríamos empezar a ver agentes de diferentes empresas y proveedores capaces de interactuar entre sí, o como bien lo llama: un auténtico ecosistema. Por lo demás, la experta se define como “tecno-optimista”, aunque su fascinación viene de mucho antes de sumarse a Microsoft: de chica quería ser astronauta, sigue en vivo los lanzamientos de la NASA, es fanática de la ciencia ficción y tiene en su casa su propio “santuario de Star Wars”. Llegar profesionalmente a la tecnología fue, cuenta, una manera de “volver a la fuente”. “Cuando uno ve y habla de agentes de inteligencia artificial, eso estaba en las películas”. Ahora, de algún modo, la ciencia ficción entró a la empresa, y abre una discusión que, para ella, excede a la tecnología: “Son conversaciones sobre lo que es ser humano”.
Fundamentalista de los Ramones y Justin Bieber. El mismísimo rey de Gondor sabe mí nombre. Odio el chocolate.
