DRUMCODE x Adam Beyer: 30 años de transitar un paraíso de amor (o un infierno de locura)
Adam Beyer celebró los 30 años de historia de su sello con un evento especial en Mandarine Tent. Así se vivió la fecha a las orillas del Río de la Plata.
Desde 1996, Adam Beyer, viene liderando este Caballito de Hierro del techno. DRUMCODE, más que un sello, es una institución… Y resulta que para celebrarlo, el artista sueco, realizó dos fechas en Buenos Aires: el sábado en Mandarine Tent y el domingo de “after” en Crobar.
El evento que compete a esta periodista y su humilde crónica, abarca los hechos ocurridos en las orillas del Río de la Plata. La carpa de Punta Carrasco se encuentra envuelta de una garúa que durante todo el día nunca cesó. Sin embargo, esto no influyó en la asistencia de los invitados pasionales que habían realizado sold-out -aunque sí en su precio de reventa carnicera que bajó de un hondazo el tiempo-.
DRUMCODE no celebra el pasado -ahora pisado-: lo transforma en presente -este escrito un poco profesional- y futuro -de los géneros tratados y transformados-. Frente a este camino de evolución, que recorre 30 años, Beyer contó con la participación de Victoria Engel y Bart Skils con Konstantin Sibold en formato B2B.
La apertura de la mano de la argentina, demostró la solidez del under -aunque ya no tan under- nacional. Victoria Engel es oscura, rápida, enérgica e hipnótica. Tiene la chispa perfecta para poder captar a las primeras almas que ingresaban a la carpa protegiéndose del frío punzante invernal.
Una vez calentado el infierno, la locura inminente, siguió con el B2B Bart Skils y Konstantin Sibold quienes no se pisan, se fusionan; cuasi como la repetición de los peores recuerdos de una buena piel con un ex. La dupla europea-occidental, logra que los cuerpos amotinados se empujen en un indie-dance mezclado con un groove ácido. Quién diría, que en este abismo de entidades sin rostro, vibraran con un remix de “another brick in the wall”.
Finalmente, la oscuridad impenetrable de este averno technoso, selló su festejo con el set de su creador. Aunque su última visita fue el cierre de la ULTRA 2026, volvió a pasar requisa de sus 30 años, dejando en claro que no por nada es “el DJ favorito de los artistas”. Adam Beyer sabe cómo manejar el tumulto de este explote loopeado de groove. Quizás es porque no tuvo piedad bajo este “Nuevo Orden” remixeado, pero este vacío de la desconexión infernal, cae en forma de “Domino” pasional danzante.
Fundamentalista de los Ramones y Justin Bieber. El mismísimo rey de Gondor sabe mí nombre. Odio el chocolate.
